Hablemos de escritoras: Toshiko Tamura - Tanuki Libros
Literatura japonesa

Hablemos de escritoras: Toshiko Tamura

Cuando me preguntan por Toshiko Tamura, siempre la describo como la Miley Cyrus del Japón de la época. Y, por supuesto, hay que guardar las proporciones de lo que puede hacer una cantante estadounidense rebelde en el siglo XXI con las posibilidades de una actriz de teatro y escritora japonesa del período Showa (siglo XX). Pero lo que hace de esta comparación poco descabellada es que ambas, en la medida de sus posibilidades, desafiaron lo que se esperaba de una mujer en sus contextos y fueron fuertemente criticadas por ello.

Los orígenes de Toshiko Tamura

Toshiko Tamura provenía de una familia de arroceros. Para ir a la escuela tenía que caminar un gran tramo, usualmente descalza. A pesar de eso, se graduó de la escuela secundaria. Mientras estuvo en la escuela le apasionaba el japonés, la lectura y la escritura. Por esta razón, una vez terminó sus estudios decidió ingresar a la universidad a estudiar literatura.

Cuando tenía 17 años comenzó sus estudios de Literatura en la Universidad Femenina de Japón. Sin embargo, al igual que cuando iba a la escuela, tenía que ir a pie a la universidad. Esto hizo afectó su salud. A la larga, su enfermedad la obligó a retirarse de la carrera sin poder finalizar los estudios. Pero claro, no se fue sin hacer contactos.

Universidad Femenina de Japón

El círculo de escritura de Rōdan Koda

Luego de dejar la universidad, se unió al círculo de escritura de Rōdan Koda. Allí aprendió las formas clásicas de la novela japonesa del período Meiji. Gracias a esto publicó en 1902 la novela Tsuyuwakegoromo (Vestimentas para clima húmedo). Sin embargo, poco después de publicar la novela, decidió convertirse en actriz de teatro, lo cual la distanció de su maestro. De su experiencia en el teatro publicará su novela Chōrō (La burla).

Su matrimonio y una autobiografía

En 1909 se casa con el escritor Shōgyo Tamura. El matrimonio es todo lo que se esperaba de una mujer japonesa en la época. ¡Incluso toma el apellido de su esposo!

Sin embargo, Toshiko no era feliz en su matrimonio. Toshiko comenzaba a explorar con el lenguaje en sus novelas. Lo usual de la literatura de la época era escribir con un japonés clásico, casi en desuso. Ella, con experiencia en teatro, había comenzado a incluir un japonés más similar al que se hablaba por aquel entonces en la calle. Ese hecho, sumado a que ponía de relieve la experiencia de las mujeres, hacía que sus novelas ganaran popularidad casi que instantáneamente. En contraste, la carrera de su esposo estaba estancada por ese momento.

En 1912 gana el premio Asahi Simbun por su novela Resignación, con lo cual se vuelve una prolífica escritora. El hecho de que escriba tanto y sus obras sean tan reconocidas, mientras que la carrera de su marido no, la lleva a escribir una autobiografía ficcionada (hoy la llamaríamos «autoficción») llamada Miira no Kuchibeni (Un lápiz labial para una momia), en la que relatará sus emociones y vivencias en su matrimonio.

El divorcio y el declive literario

Toshiko se divorcia de Shōgyo en 1916. Desde este momento su carrera como escritora decae, pero su vida como personaje histórico toma aún más relevancia. Para mantenerse, se ve obligada a hacer muñecas. Y estrena su nuevo estado civil con un amorío con Etsu Suzuki. De este amorío, claramente criticado en la época, surge una de las decisiones más impulsivas en la vida de Toshiko Tamura: irse a vivir a Vancouver. Se van juntos, ella tras él. Ellos estarán juntos hasta 1932, aunque ella vive en Canadá hasta 1936. Aunque ya había identificado y denunciado en su obra las ataduras sociales que vivían las mujeres de su época, allí logra ver que hay una manera diferente de hacer las cosas. Pero entra en contacto con algo más que cambiaría su vida: el socialismo.

Su regreso a Japón y su partida a China

Tras regresar a Japón en 1936, comienza a tener contacto con los partidos obreros que se comenzaban a gestar allí. Una mujer soltera, socialista, y además en concubinato con un hombre casado (el esposo de la también escritora Ineko Sata) era todo lo que se suponía no debía hacer una mujer. Toshiko no soportó la presión y dejó Japón en 1938 para irse a una colonia japonesa China.

Una vez establecida en Shanghái, comenzó a editar su propia revista literaria. Llamada Nu-Sheng, era una revista dedicada a rescatar la voz de las escritoras mujeres de las colonias japonesas en China. Moriría en Shanghái en 1945 de una hemorragia cerebral. Su cuerpo fue regresado a Japón y su funeral se celebró en el templo Tokei-ji en Kamakura.

Movimientos obreros en Japón en 1968

El legado de Toshiko Tamura

Su legado más evidente fue la creación, en 1960, del premio literario Toshiko Tamura, el cual usaba las regalías de sus obras (aún populares después de su muerte) para premiar a escrituras mujeres de Japón. La primera ganadora del premio, Sachiko Mitani (Setouchi Jakucho), ganaría por una biografía de Toshiko Tamura. El premio se otorgaría por última vez en 1977 a Yasuko Kigi y a Yuriko Takeda.

Setocuhi Jakucho, primera galardonada con el premio Toshiko Tamura

Sin embargo, su legado va más allá de eso. Mientras escribió, cuestionó constantemente el rol de las mujeres en la sociedad japonesa. Quizás impulsada por el espíritu reformista del período Meiji, Tamura creía que ella, al igual que las demás mujeres, merecían algo más. En sus novelas se describían mujeres talentosas, fuertes, de alguna manera independientes; muy lejos de la tradicional Yamato Nadeshiko tradicional. Además, abrió el camino a una nueva manera de escribir, más fresca y actual para la época. Y por supuesto, mostró la popularidad que puede tener una mujer escritora, lo cual impulsó a muchas más mujeres a escribir y publicar, no solo poesía tradicional, lo esperado para ellas, sino sus propios puntos de vista sociales e incluso políticos; es decir, el punto de vista de la mujer plasmado en la literatura japonesa.

Es cierto que la comparación con Miley Cyrus pueda parecer un poco exagerada. Es difícil analizar la inconformidad de la sociedad japonesa de ese entonces con las decisiones de vida de Toshiko Tamura. Pero lo cierto es que fue una mujer que se enamoró de quien quiso, escribió lo que quiso y como quiso hacerlo, vivió donde quiso, pensó lo que quiso y dejó un legado de libertad para las escritoras que vendrían después de ella. En ese sentido, en el de la autonomía, es que rescato hoy la vida de Toshiko Tamura.