Dos años después de Resignación, Tamura retrató su propio matrimonio en crisis: un marido sin oficio, la misma discusión repetida hasta el final. Es el relato de la primera escritora profesional del Japón moderno, contada por ella misma. Traducción directa del japonés, portada de Kukka.

Sinopsis
Un lápiz labial para una momia
8 disponibles (puede reservarse)
Sobre el libro
En 1911, Toshiko Tamura ganó el concurso de novela del diario Osaka Asahi Shimbun y se convirtió en escritora profesional. Dos años después escribió Un lápiz labial para una momia, un relato corto sobre un matrimonio que se queda sin nada que decirse. Además, fue uno de sus libros más vendidos en su momento y todavía se reedita en Japón. Tanuki lo publicó en español por primera vez en 2020.
Un lápiz labial para una momia
Minoru quiere ser artista, pero no tiene con qué demostrarlo. Yoshio, su marido, escribe sin conseguir trabajo estable y le repite que no puede mantenerla, que sería mejor separarse. Viven en Yanaka y Ueno, dos barrios de Tokio, más del arte que del dinero. La misma discusión se repite de página en página, y Tamura no la resuelve con ningún giro: la deja avanzar hasta que ya no queda nada más que decir. Sin embargo, tampoco toma partido: reparte las razones entre los dos por igual.
El título de Un lápiz labial para una momia llega recién al final. Minoru sueña con dos momias de color gris, una encima de la otra. La de abajo es mujer y mira hacia arriba: tiene los labios pintados de un rojo que no debería estar ahí. Tamura no explica qué significa esa imagen. Solo deja ver que algo en Minoru cambió.
Casi un siglo después, la crítica académica sigue leyendo este relato bajo la misma pregunta: qué le cuesta a una mujer insistir en el arte cuando nadie a su alrededor se lo hace fácil. Un artículo publicado en 2024 en la revista Literature Interpretation Theory retoma justamente ese dilema, el de la nueva mujer japonesa que Tamura encarnó antes que nadie le pusiera ese nombre.
Además, Resignación y Un lápiz labial para una momia se leen bien juntos. El primero es el triunfo: una mujer que gana un concurso literario y se vuelve profesional. En cambio, el segundo es lo que pasa después: la misma mujer, dos años más tarde, discutiendo con su marido sobre si ese triunfo alcanza para vivir. No es casualidad que los lectores de Tanuki compren los dos: son el antes y el después de la misma historia.
Toshiko Tamura
Toshiko Tamura nació en Tokio en 1884, con el nombre real de Satō Toshi. Estudió con Kōda Rohan desde 1902. Sin embargo, que Rohan aceptara enseñarle no era nada común para la época: era una de las figuras más respetadas de las letras japonesas. En 1911 ganó el concurso de Osaka Asahi Shimbun con Akirame, la novela que Tanuki publicó en español como Resignación, y debutó como escritora. Ese mismo año trabajaba también como actriz y participaba en la Sociedad Seitō, el círculo feminista que empezaba a formarse en Tokio. Además, dos años después firmó Un lápiz labial para una momia, otro retrato apenas disfrazado de su propia vida, esta vez de su matrimonio con el escritor Tamura Shōgyo, el mismo que la había animado a presentarse al concurso que la consagró.
Según su biógrafa Setouchi Harumi, Tamura fue la primera mujer que vivió de la literatura en el Japón moderno. Higuchi Ichiyō es más conocida hoy, con su cara en el billete de 5.000 yenes, aunque nunca llegó a sostenerse solo con sus libros. Tamura sí lo logró.
Sin embargo, pasó buena parte del siglo XX fuera del canon literario. En 1918 dejó a su marido y a Japón para seguir a su amante a Canadá, donde vivió dieciocho años. Volvió en 1936 y terminó en Shanghái, donde murió en 1945, antes de que acabara la guerra, escribiendo para una revista en chino. Dieciséis años después de su muerte, sus amigos crearon con sus regalías el Premio Tamura Toshiko para escritoras; duró diecisiete ediciones y ya no existe. Tamura no fue censurada ni silenciada, no hay fuente que lo sostenga, aunque sí fue olvidada por décadas. Por eso, tuvo que ser la crítica feminista japonesa, décadas más tarde, quien volviera a leerla.
Esta edición
Esta edición de Un lápiz labial para una momia es traducción directa del japonés, a cargo de Ágnes Perez. No pasa por el inglés ni por el francés, como sí ocurre con buena parte de la literatura japonesa que solía llegar al español. La portada es de Kukka. Además, el libro pertenece a la Colección Tsundoku de Tanuki Libros, la misma de Resignación, publicado cuatro años después. También forma parte del catálogo temprano de Tanuki, de cuando la editorial recién empezaba a traducir autoras japonesas del siglo XX poco conocidas en español. Tanuki sacó esta edición el 1 de agosto de 2020, la primera vez que este relato existió en español.
Para quién es
Para alguien que decide comprar un libro tanto por su portada como por su contenido, y que no se conforma con solo una de las dos cosas. Le interesa la escritura de mujeres japonesas de principios del siglo XX, sobre todo cuando tiene algo de autobiográfico y de incómodo. La traducción directa del japonés le importa como garantía de que las palabras de Tamura llegan sin filtro, no como dato técnico de contraportada. Además, valora que Tanuki tenga historial con esta autora, que este no sea el único título suyo en catálogo.
Cómo te llega
Tanuki despacha a cualquier ciudad de Colombia. En el checkout se piden los datos que exige la DIAN para la factura electrónica y los que necesita la transportadora, entre ellos el código postal, que puedes consultar en 4-72 si no lo tienes a mano. Aunque el trámite parece largo, responde a lo que exige la ley colombiana para cualquier compra en línea. Cualquier duda sobre el pedido se resuelve escribiendo a tanukilibros@gmail.com.




María Angélica –
Este libro es maravilloso, como te conecta con la cotideanedad de la pareja de la historia, sus sentimientos y pensamientos, el paisaje y la forma de la escritura te transporta. Me gustó mucho para descansar la mente, es un tipo de literatura que nunca había leído antes, pero que sin duda me atrapó y me encantó.
Juanita –
Narra de manera hermosa cotidianidades, decepciones, miseria y personajes imperfectos.
No es deprimente.
Harold Dávila –
La narración discurre de una forma muy suave e imperceptible en la cual somos testigos de la vida diaria de esta pareja presa de las preocupaciones y de la esperanza.
liesolitte –
Una interesante lectura de algo que yo he denominado cariñosamente: ¿qué pasa cuando quieres escribir una historia de amor sobre una pareja que no se ama? Minoru quiere abandonar a Yoshio, Yoshio quiere abandonar a Minoru, pero ninguno de los dos da el paso para ello. Entre tanto, a pesar de una relación donde no parece crecer ni un pequeño brote de cariño por el tiempo y por las circunstancias que los rodean, siguen manteniéndose juntos, navegando a la deriva sin preocuparse del destino porque en el fondo, acompañado del otro, no van a estar solos.
natalia montaño –
Es una obra maestra. La lectura te atrapa y no puedes parar hasta terninar. Como lector, logras sentir a cada personaje, te cuestionas como ellos y lloras con ellos. Con muy pocos personajes, la autora retratar toda una cultura.
Haruhi –
Es mi primera vez leyendo literatura japonesa y fue una grata experiencia. Si bien no me encantó el final abierto, entendí perfectamente el pq y no hay necesidad de cuestionarlo. Me encantó que Minoru finalmente se hiciera valer y no escuche al estupido de su marido maltratador. Que siguiera su camino y sus sueños, dejándolo a él, con sus celos y envidia, como un sonido de fondo. Gurl power ✊🏻