En 1776, un pintor de formación cortesana publicó en Edo un libro de láminas sobre yokai japoneses. Solo criaturas desfilando página a página. Lo que no esperaba es que el libro lo comprara todo el mundo: comerciantes, artesanos, hijos de mercaderes que nunca habían pisado una galería. Ese pintor era Toriyama Sekien. Y ese libro es la razón por la que el Oni, el Kappa y el Tanuki tienen la cara que tienen hoy en el anime, el manga y la cultura japonesa contemporánea.
Pero la historia de cómo llegamos ahí es más rara y más interesante que cualquier cosa que el anime se haya atrevido a contar.
¿Qué es un yokai japonés, exactamente?
La respuesta más honesta es que depende de quién conteste y en qué siglo.
La palabra yōkai viene de dos caracteres: 妖 (yō — fascinante, calamitoso, extraño) y 怪 (kai — misterio, aparición, lo que no se puede explicar). Literalmente algo como “fenómeno extraño”. Bajo la definición más amplia — la del mangaka Mizuki Shigeru, el autor de GeGeGe no Kitarō — un yokai es cualquier cosa inexplicable. La encarnación de lo que existe fuera del mundo físico y no tiene nombre todavía.
Hay un dato que cambia todo, sin embargo: la palabra yōkai no era de uso corriente en el Japón de Sekien. Entró al vocabulario general en el período Meiji, a finales del siglo XIX, cuando el folclorista Inoue Enryō la acuñó como término paraguas para catalogar — y combatir desde una perspectiva científica — las supersticiones populares. Sekien publicó sus cuatro libros entre 1776 y 1784. Casi un siglo antes.
Él catalogaba lo que su tiempo llamaba bakemono, mononoke, kaii. Criaturas que cambian de forma. Espíritus de intención turbia. Fenómenos que no tienen cuerpo pero sí consecuencias.
Cuando hoy hablamos de “el catálogo de yokai japoneses de Sekien”, estamos usando una palabra que él nunca usó. Eso no invalida nada. Pero añade una capa que vale la pena tener en mente: el sistema que Sekien construyó existió antes de tener nombre. Y funcionó igual.
Quién era Sekien Toriyama
Sekien Toriyama nació en Edo en 1712, en una familia que servía al shogunato. Su nombre real era Sano Toyofusa. Se formó en la escuela Kanō — el linaje pictórico oficial del Japón Tokugawa, el que pintaba para los señores feudales y los templos — aunque en la rama popular, la machi-kanō, fuera del círculo de pintores de cámara del shōgun.
Era, en otras palabras, alguien con formación de corte y vida de barrio.
Construyó su propia escuela en el barrio de Nezu, en Edo. Entre sus discípulos estaba Kitagawa Utamaro. Dominaba el léxico budista y confuciano, conocía los bestiarios clásicos chinos, sabía citar textos que la mayoría de sus contemporáneos no había leído. Pero vivía en la ciudad más grande del mundo de su época — Edo rondaba el millón de habitantes — y esa ciudad tenía sus propios rumores, sus propios miedos, su propia picaresca.
En 1776 publicó el Gazu Hyakki Yagyō — el primer volumen de lo que hoy llamamos la tetralogía. Solo láminas. Sin texto al lado de las criaturas. El libro funcionó como los rollos de yokai japoneses del período Muromachi que lo precedían: criaturas en desfile, sin explicación, sin jerarquía. La tradición visual hecha libro impreso, reproducible en masa, al alcance de quien tuviera unas monedas.

El desfile nocturno de cientos de demonios
En 1776, Sekien Toriyama dibujó 51 yōkai y le dio al kappa la forma con la que hoy lo conoces en el anime. Es el primer libro de la tetralogía que Tanuki publica en español.
Lo que no estaba previsto es que lo comprara todo Edo.
Ese contacto con el público popular cambió algo en Sekien. Era — dicen las fuentes — un hombre jocoso, aficionado al juego de palabras y al chiste inteligente. Al ver que sus láminas circulaban entre lectores sin pedigrí cortesano, encontró una grieta: había una mitad de Japón que su formación nunca le había permitido tratar directamente. La mitad que contaba chismes, que creía en espíritus de barrio, que tenía miedo de cosas que no tenían nombre culto todavía.
En 1779 publicó el segundo volumen. Y ahí cambió todo.
La tetralogía: cuatro libros, un proyecto
Los cuatro libros de Sekien no son cuatro entregas del mismo catálogo. Son cuatro momentos distintos de un mismo proyecto que fue cambiando de naturaleza a medida que su autor cambiaba de público.
El desfile nocturno de cientos de demonios (1776). Solo láminas. La tradición visual del rollo Muromachi convertida en libro impreso reproducible en masa. Es el libro que lo hizo famoso sin que él lo buscara.
El desfile continuo de cientos de demonios: ayer y hoy (1779). Aquí aparece la voz de Sekien por primera vez. Al lado de cada lámina hay ahora texto: etimología, descripción, leyendas, juegos de palabras, moralejas. El subtítulo Konjaku — ayer y hoy — no es decorativo. El ayer es la tradición culta que Sekien aprendió como pintor de formación cortesana. El hoy es la calle de Edo que está oyendo ahora mismo. El libro pone las dos temporalidades a conversar en cada página.

El desfile continuo de cientos de demonios: ayer y hoy
En 1779 Sekien empezó a escribir sobre sus propios yokai — antes solo los había dibujado.
Si ya tienes El desfile nocturno de cientos de demonios, este es el que le faltaba: el mismo bestiario, ahora con la explicación al lado.
Segundo tomo de la tetralogía que Tanuki sigue publicando en español.
El suplemento (1780) y El bolso de cientos de demonios al azar (1784) — los últimos dos volúmenes. Sekien profundiza. El catálogo se vuelve cada vez más inventado, más personal, más difícil de separar de la tradición que supuestamente registra.
Tanuki publica la tetralogía libro a libro, en el mismo formato portátil en que Sekien la concibió: cuatro volúmenes independientes, no una enciclopedia de referencia. Los dos primeros ya están disponibles en español.
Los yokai japoneses que Sekien se inventó
En El desfile continuo de cientos de demonios: ayer y hoy aparece el Dodomeki. Según Sekien, existe gracias a la crónica Kankangai-shi, donde se registra el caso de una mujer de brazos inusualmente largos que tenía la costumbre de robar el dinero ajeno. De repente, en sus brazos brotaron cien ojos de pájaro — la esencia misma de las aves, dice Sekien — y por eso se le llama Dodomeki.
El problema es que la crónica Kankangai-shi no existe. O al menos nadie ha podido encontrarla. Sekien cita una fuente, describe una criatura con toda la formalidad de un enciclopedista, y lo que está haciendo es inventar. La ladrona se llena de ojos porque los pájaros vigilan. La maldición tiene lógica interna. El yokai es coherente con la tradición que lo rodea. Pero Sekien lo sacó de su cabeza.
Y el Dodomeki se quedó. Hoy aparece en mangas contemporáneos — en Yōkai no O-isha-san, del mismo mangaka de Tomodachi Game, hay una criatura de un solo ojo que cuando posee a una chica la llena de ojos para ver y robar. La llaman “dodo”. Es una referencia directa. Doscientos cuarenta y cinco años después.
Eso no es catalogar una tradición. Es crear una.
El académico Michael Dylan Foster lo dice de otra manera: Sekien documentaba lo que oyó, lo que imaginó y lo que se estaba inventando esa semana, con la firma de quien sabía que sus lectores no iban a distinguir lo viejo de lo nuevo. Y esa indistinción era la jugada. Los yokai japoneses inventados con suficiente detalle se vuelven tradición. La tradición se vuelve folclore. El folclore se vuelve manga.
Por qué leer a Sekien hoy
No por los monstruos. O no solo por eso. Los yokai japoneses llevan trescientos años planteando preguntas que la razón no sabe responder.
Sekien plantea preguntas que siguen abiertas. ¿Cuándo un fenómeno es suficientemente raro para merecer un nombre? ¿Cuándo una emoción — los celos, la codicia, el miedo — es suficientemente intensa para volverse entidad? ¿Dónde termina la naturaleza y empieza lo sobrenatural?
En El desfile continuo de cientos de demonios: ayer y hoy hay una entrada sobre el Furutsubaki no Rei — el espíritu de la camelia vieja. Sekien escribe: “Se dice que el espíritu de la camelia toma formas extrañas para engañar a los seres humanos; si es así, seguramente esto sea también un ayakashi.” El enciclopedista más riguroso del período Edo usa la palabra seguramente ante una camelia con historia. Es la confesión más honesta del libro: el sistema no cierra. La frontera entre lo explicable y lo inexplicable es porosa, y Sekien lo sabe mejor que nadie porque él mismo está borrando esa frontera en cada página.
El anime, el manga y la cultura pop japonesa contemporánea siguen bebiendo de este pozo. La mayoría sin saber que el pozo existe, o sin saber que alguien lo cavó con intención.
Los libros
Tanuki Libros publica la tetralogía de Sekien en español. Si llegaste hasta acá, probablemente sean para ti.
El desfile nocturno de cientos de demonios — el primer volumen, las láminas, el libro que lo empezó todo. $35.000 COP.
El desfile continuo de cientos de demonios: ayer y hoy — el segundo volumen, donde Sekien empieza a escribir, a inventar y a borrar la línea entre tradición y ficción. $45.000 COP.
Los dos volúmenes siguientes están en camino.
Si el Japón de Sekien te interesa, el salto al siglo XX no es tan largo. Aquí explicamos cinco claves para entender la literatura japonesa de la era Taisho.

Kanoko Okamoto fue una escritora japonesa nacida en 1887, cuya vida y obra son conocidas por su brillantez y su pasión por la literatura. Durante su corta carrera literaria, Kanoko escribió una gran cantidad de cuentos y novelas que han sido elogiados por la crítica y el público.
Uno de los aspectos más interesantes de la vida de Kanoko es su relación con el famoso escritor Ryunosuke Akutagawa. Ambos escritores eran amigos cercanos y compañeros de la misma generación literaria. Aunque Akutagawa es conocido por su habilidad para crear historias sombres y profundas, Kanoko se destacó por su habilidad para crear historias llenas de ternura y optimismo.
El trabajo de Kanoko influyó en la obra de muchos escritores posteriores, incluyendo a Akutagawa. Sus cuentos cortos y novelas han sido descritos como encantadores, intensos y conmovedores. Algunas de sus obras más famosas incluyen “Hana Monogatari” y “Musume-tachi no Seiza”.
Desafortunadamente, la vida de Kanoko fue marcada por la tristeza y la soledad. En 1917, Kanoko perdió a su esposo y, poco después, su hija. Estos acontecimientos la llevaron a la depresión y, finalmente, a su muerte en 1920 a la edad de 33 años.
A pesar de que su vida fue corta, el legado literario de Kanoko es duradero. Su trabajo continúa inspirando y emocionando a los lectores de todo el mundo. Su relación con Akutagawa es un recordatorio de la importancia de la amistad y el apoyo en la vida de un escritor.
En resumen, Kanoko Okamoto es una figura importante en la literatura japonesa y su vida y obra merecen ser recordadas y celebradas. Su relación con Akutagawa es un ejemplo de cómo la amistad y la colaboración pueden enriquecer y fortalecer el trabajo de los escritores.
Introducción
El Setsubun japonés no es solo una celebración cultural, sino también una rica fuente de inspiración para la literatura japonesa. Este artículo examina cómo autores como Yasunari Kawabata y Uno Chiyo han plasmado esta tradición en sus obras, proporcionando una ventana a su significado y transformación a lo largo de los siglos.

Setsubun y Literatura Japonesa: Un Vínculo Histórico
Setsubun: Más que un Festival
Celebrado cada 3 de febrero, el Setsubun japonés simboliza el fin del invierno y el inicio de la primavera. Este evento no solo es relevante en la cultura moderna japonesa por sus rituales, sino también por su representación en la literatura japonesa. A través de los textos, se explora su importancia mágica y simbólica, ofreciendo perspectivas únicas sobre su evolución histórica.
Influencia del Setsubun en Obras Literarias
La Narrativa de Kawabata y el Renacimiento
Yasunari Kawabata, en su obra “El Festival de Setsubun”, retrata esta festividad como un momento de cambio y renacimiento en la sociedad japonesa. La tradición del Setsubun proporciona un telón de fondo significativo para discutir temas de transición y renovación.
Estudios Literarios sobre Setsubun
El libro “La importancia simbólica de Setsubun en la literatura japonesa” es un ejemplo clave de cómo los académicos han analizado profundamente esta relación. La obra examina cómo diferentes autores han utilizado Setsubun para simbolizar cambios culturales y personales.
Setsubun en la Literatura Contemporánea
Obras Modernas y Perspectivas Diversas
Uno Chiyo en “La historia del Setsubun” y Higashino Keigo en “El calendario de la fortuna” son ejemplos de cómo la literatura contemporánea sigue explorando el Setsubun. Estas obras discuten su relevancia en la vida cotidiana y su transmisión entre generaciones, destacando la continua influencia del Setsubun en la sociedad japonesa.
Conclusión: Setsubun a Través de la Literatura
El estudio del Setsubun a través de la literatura japonesa nos permite entender mejor su significado cultural y su adaptación a lo largo del tiempo. Al revisar estas obras literarias, obtenemos una visión más completa de cómo una tradición puede influir y reflejar los cambios en una cultura.
Desde tiempos inmemoriales, cada cultura ha tejido su propia red de sabiduría popular, transmitiendo conocimientos esenciales a través de generaciones. La cultura japonesa, con su profundo respeto por la tradición y la sabiduría, no es una excepción. Los japoneses tienen una rica tradición de expresar filosofías complejas de forma concisa y memorable, principalmente a través de kotowaza (諺) y yojijukugo (四字熟語).
Confucianismo y su Influencia en la Cultura Japonesa
El confucianismo, originario de China, ha sido una influencia significativa en la configuración espiritual y ética de Japón. Confucio, el fundador de esta doctrina, enseñaba a sus discípulos a vivir correctamente a través de aforismos breves, que dictaban el orden cósmico necesario para una vida armónica. Esta forma de enseñanza no solo facilitó la comprensión y retención de sus principios, sino que también ayudó a su difusión por toda Asia. Su impacto llegó hasta Japón, donde tomó un carácter distintivamente japonés.
Kotowaza: Refranes Japoneses y su Papel en la Cultura
Los kotowaza son proverbios que encapsulan enseñanzas y observaciones sobre la vida, a menudo con una profundidad que solo se revela con la experiencia y la reflexión. Ejemplo de su impacto cultural puede verse en medios modernos, como la serie animada “El escuadrón del tiempo”, que menciona la capacidad de síntesis de Confucio en un episodio titulado “Confusio confuso”.
Yojijukugo: La Belleza de Cuatro Caracteres
Otro aspecto fascinante de la cultura japonesa son los yojijukugo. Estos son frases formadas por exactamente cuatro caracteres kanji, cada uno contribuyendo a un significado más amplio y a menudo filosófico. Ejemplos de yojijukugo incluyen:
一 期 一 会 Una oportunidad en un millón
以 心 伝 心 Decir sin palabras
十 人 十 色 Para gustos, los colores
Publicaciones y Recursos sobre Proverbios en la cultura japonesa
Para aquellos interesados en explorar más sobre estos temas, la editorial Quaterni ha publicado una antología de 200 proverbios japoneses ilustrados, un recurso valioso para cualquier aficionado o estudioso de la cultura japonesa.
¿Te parece interesante la temática? Pues la editorial Quaterni ha publicado una antología de 200 proverbios japoneses ilustrados.
Conclusión
La sabiduría de la cultura japonesa, manifestada en kotowaza y yojijukugo, ofrece una ventana fascinante a la filosofía y el modo de vida en Japón. Estos dichos no solo enriquecen nuestro entendimiento del pensamiento japonés, sino que también nos proporcionan herramientas valiosas para la reflexión y la aplicación en nuestra propia vida.

