Kanoko Okamoto — relatos en español | Tanuki Libros
AUTORÍA

Kanoko Okamoto

Retrato de Kanoko Okamoto, escritora japonesa, Biblioteca Nacional de la Dieta

Semblanza Biográfica

En Tanuki encuentras libros japoneses en español de Kanoko Okamoto: dos relatos japoneses reunidos en una sola edición colombiana, “Historia de una vieja geisha” y “La grulla decae”. Llegó tarde a la narrativa y dejó, en apenas cinco años, algunas de las páginas más incómodas de la literatura japonesa de entreguerras.

Quién es Kanoko Okamoto y por qué leerla hoy

Kanoko Okamoto nació en Tokio en 1889 y murió en 1939, a los 49 años, por una hemorragia cerebral. Antes de escribir un solo relato ya era conocida como poeta: estudió tanka bajo la tutela de Yosano Akiko y publicó en revistas como Myōjō y Subaru antes de cumplir los veinticinco. En 1911 fue de las primeras colaboradoras de la revista feminista Seitō, donde coincidió con Toshiko Tamura, otra autora que puedes leer en Tanuki.

Se casó con Ippei Okamoto, entonces estudiante de pintura y más tarde caricaturista célebre. Al año siguiente nació su hijo Tarō, que se convertiría en uno de los artistas japoneses más reconocidos del siglo XX. El matrimonio se rompió por un tiempo. La pareja emprendió juntos un peregrinaje religioso que la llevó al budismo mahāyāna, y de ahí, ya madura, salió la narradora.

Portada del primer número de la revista Seitō, 1911, donde colaboró Kanoko Okamoto

Vale leerla hoy porque escribió sobre la vejez y el deseo femenino sin pedir permiso, en un Japón que no le daba vocabulario público para hacerlo. A sus personajes no los redime ni los disculpa. Los deja mirar de frente.

Qué leer de Kanoko Okamoto (en español)

En Tanuki, Kanoko Okamoto se lee en un solo volumen con dos relatos: Historia de una vieja geisha. El primero, que da título al libro, sigue a Kosono, una geisha anciana con fortuna propia y la libertad de elegir con quién trabaja, mientras sostiene económicamente a un joven inventor y lo ve ir y venir de sus propios sueños. Ante un calentador de agua que convierte el frío en caliente con solo abrir el grifo, Kosono se pregunta: «¿No se parece eso mucho a las relaciones humanas?». El relato cierra con un poema suyo: «Año tras año ahonda mi tristeza, pero la vida brilla cada vez más».

El segundo, “La grulla decae”, ocurre en Kamakura, verano de 1923. Una escritora joven observa de cerca a un literato que carga, sin saberlo del todo, la sombra de Ryūnosuke Akutagawa, cinco años antes de que este se quitara la vida.

Los dos cuentos japoneses están traducidos directamente del japonés por Shigeko Suzuki, con ilustraciones de Yukihiro Nakamura.

De la poesía en la era Meiji-Taishō a la prosa de la era Shōwa

Kanoko Okamoto se formó como poeta en la era Meiji y publicó sus primeros tankas ya en la era Taishō, cuando colaboró con Seitō. Escribió casi toda su narrativa, incluidos los dos relatos de este libro, entrada la era Shōwa. “La grulla decae” se publicó en 1936, el año de su debut como narradora, cuando la recomendó a la revista Bungakukai el propio Yasunari Kawabata; ese relato le valió el sexto Premio Bungakukai. “Historia de una vieja geisha” llegó dos años después, en 1938, y es su pieza de madurez más celebrada. La narrativa japonesa de esos años tendía al shishōsetsu, la novela autobiográfica del yo. Okamoto se salió de ese molde: sus personajes observan el mundo, pero no son ella. Murió en 1939. Buena parte de su obra se publicó después, sin ella.

Por qué esta edición

Shigeko Suzuki tradujo directamente del japonés, sin pasar por el inglés ni el francés como intermediarios. Las decisiones de tono y las palabras exactas son suyas. Esta es también la primera edición colombiana de Kanoko Okamoto, publicada en febrero de 2022 dentro de la Colección Tsundoku, con portada e ilustraciones originales de Yukihiro Nakamura. Envíos a toda Colombia.

Para quién es

Para quien lee narrativa de autoras japonesas con criterio y quiere ir más allá del canon masculino de Kawabata, Tanizaki o Dazai. Le interesará a quien valora que el crédito de la traductora sea visible, no un detalle menor. También a quien está dispuesto a encontrar, en el cierre de un cuento sobre una geisha anciana, algo que no esperaba. Y a quien colecciona autoras japonesas en español con criterio propio: Kanoko Okamoto sigue siendo una rareza en las librerías de este idioma.