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Toshiko Tamura

Toshiko Tamura fue la primera mujer en Japón en vivir económicamente de la escritura. No solo eso: en los años más prolíficos de su carrera, mantenía a su marido con sus honorarios. Murió en Shanghái en 1945 siendo una de las escritoras más leídas del Japón moderno. Destinó sus regalías a fundar el primer premio literario femenino de la historia japonesa.

Y aun así, durante casi un siglo, no existió en español.


El mercado responde a lo que las personas piensan que es «literatura japonesa»

Hay una imagen muy instalada de lo que es la literatura japonesa: Basho y su silencio, Kawabata y su nieve, Ōe y su peso moral. Contemplación, refinamiento, una cierta distancia estética entre el texto y quien lo lee. Lo que yo usualmente llamo «la contemplación de la rana en el estanque». Y aunque es una imagen parcialmente cierta, lo es solo eso: en parte. Pero es una imagen que sirvió para revesitr el márketing de un interés naciente por las letras japonesas. Sin embargo, en ese proceso de afianzamiento de las letras japonesas en el mercado en español, lo que quedaba fuera de esta imagen era considerado como «arriesgado» o «anómalo». Se convirtió en un sesgo autoconfirmado de «lo que se escribía en Japón» que durante décadas dejó por fuera a autores relevantes en la escena literaria de su tiempo.

Una de ellas era Tamura. Simplemente no encajaba.

Lo que diferencia a Tamura

Sus protagonistas son mujeres que desean y se frustran, que viven atrapadas entre lo que el mundo exige de ellas y lo que quieren para sí mismas, que pelean esa tensión desde adentro y sin elegancia decorativa. La crítica de su época la describía como 官能的 — sensual, cargada de densidad sensorial — y su escritura fue considerada por la academia japonesa como «deliberadamente opuesta al japonés literario clásico», que era la norma del canon. Cuando Tamura rompió con su maestro Koda Rohan, que escribía en el estilo culto formal heredado de la antigüedad, y construyó una prosa más cercana al habla real, llegó el éxito — pero también el malentendido: los críticos masculinos la celebraban por sus «descripciones sensoriales», sin ver el pensamiento que las sostenía. Su objetivo no era solo estético, era político. Tamura en sus novelas escribía con crudeza la realidad de las mujeres después de la revolución Meiji para que, en medio de todos los cambios de la época, cambiara la situación de las mujeres.

A eso hay que sumarle que el canon japonés traducido al español ha tenido la tendencia a ser abrumadoramente masculino — Kawabata, Mishima, Tanizaki — y que el mercado editorial hispanohablante históricamente ha privilegiado a los autores que ya circulaban en inglés o en francés (en buena medida porque hasta hace un par de décadas, las ediciones en español eran traducidas de estos idiomas y no directamente del japonés). Tamura no era «uno de ellos». Y así, una de las escritoras más importantes del Japón moderno simplemente no existió en nuestra lengua.


Por qué importa que la traducción sea directa

En 2019, Tanuki publicó Un lápiz labial para una momia en español por primera vez, con traducción de Agnès Pérez Massegú directamente desde el japonés. Se financió con recursos propios, sin ningún apoyo institucional que cubriera el riesgo que suponía traducirla por primera vez al español.

La traducción directa no es un detalle menor cuando se trata de Tamura. Ella construyó su prosa rompiendo deliberadamente con el japonés literario clásico y acercándose al habla oral, más sencilla, pero no menos sensorial — esa fue su apuesta estilística, la que la hizo original y la que definió su voz. Cada traducción es también una interpretación: otro traductor, en otra lengua, tomará sus propias decisiones sobre cómo trasladar esos ritmos del coloquial japonés. Una traducción directa es el texto sin ese filtro intermedio, con las decisiones que ella tomó, no las que alguien más tomó después sobre su texto.

La novela fue construyendo un público lentamente hasta posicionarse como uno de los títulos más vendidos de la editorial.


El respaldo que llegó después

Con el éxito de «Un lápiz labial para una momia», cinco años más tarde, en 2024, llegó Resignación — la novela con la que Tamura ganó el premio del Osaka Asahi Shimbun en 1911, el texto que la catapultó como escritora. Esta vez, con el apoyo del Translation Support Program de la Japan Foundation, el mismo programa que había respaldado la publicación de Historia de una vieja geisha, de Kanoko Okamoto.

Que una institución japonesa dedicada a promover la literatura de su país haya elegido respaldar a una editorial independiente de Bogotá para publicar a una autora japonesa no es un gesto menor. Es el tipo de reconocimiento que no se consigue haciendo lo que ya estaba hecho.

Poco sabíamos nosotros que a finales de 2025, Satori Ediciones — uno de los referentes más sólidos de la literatura japonesa en el mundo hispanohablante — publicaría el mismo texto de Resignación en una traducción diferente en su libro La vida de ellas, una antología dedicada precisamente a Toshiko Tamura. Dos editoriales, en dos países distintos, llegaron por caminos distintos a la misma conclusión sobre qué valía la pena recuperar. Cuando eso ocurre con un texto que estuvo ignorado durante décadas, algo en ese texto lo explica.


Los dos libros

Un lápiz labial para una momia (1913). Una mujer atrapada en un matrimonio y en una precariedad que no eligió. El deseo y la resistencia desde lo cotidiano. Traducción directa del japonés de Agnès Pérez Massegú. $45.000 COP.

Resignación (1911). Una joven llamada Tomie entre lo que se espera de ella y lo que quiere para sí misma, en el Japón de principios del siglo XX. La novela con la que Tamura ganó el primer premio del Osaka Asahi Shimbun. Con el apoyo del Translation Support Program de la Japan Foundation. $55.000 COP.

Introducción a Kyusaku Yumeno

Retrato de Kyusaku Yumeno, autor japonés del siglo XX
Kyusaku Yumeno

Kyusaku Yumeno (1889–1936) es uno de los autores más enigmáticos de la literatura japonesa del siglo XX. Su seudónimo, que significa «el que sueña con lo absurdo», resume a la perfección el espíritu de su obra: una fusión entre lo surreal, lo psicológico y lo filosófico, escrita en una época donde lo normativo dominaba la narrativa japonesa.

A diferencia de muchos escritores de su tiempo, Kyusaku Yumeno se atrevió a explorar las zonas oscuras de la mente humana, desafiando las estructuras narrativas tradicionales y creando mundos profundamente inquietantes. Su obra, aunque no siempre comprendida en su tiempo, ha ganado estatus de culto y hoy es considerada esencial para comprender la evolución del misterio y lo fantástico en la literatura japonesa.

Principales obras de Kyusaku Yumeno

La novela Dogra Magra

Publicada póstumamente en 1935, Dogra Magra es la obra maestra de Kyusaku Yumeno y uno de los textos más complejos y fascinantes de toda la literatura japonesa. La historia gira en torno a un joven que despierta en un hospital psiquiátrico sin memoria y se ve arrastrado a una espiral de confusión, teorías científicas, simbolismo onírico y pesadillas psicológicas.

Esta novela ha sido descrita como “la lectura más desconcertante jamás escrita en japonés”. Mezcla neurociencia, budismo, locura, psicoanálisis, genética y poesía. Su estructura fragmentada y su estilo laberíntico han llevado a muchos a compararla con Finnegans Wake de James Joyce o con las obras más radicales de Kafka.

Dogra Magra no es solo una novela. Es una experiencia mental que desafía la lógica y empuja al lector a repensar qué es la realidad.

Otras obras significativas

Portada ilustrada de "El tambor encantado de Kyusaku Yumeno publicada por Tanuki

Además de Dogra Magra, Kyusaku Yumeno escribió una variedad de cuentos y relatos cortos que exploran desde el terror hasta lo metafísico, pasando por lo folclórico. En Tanuki hemos traducido dos de sus obras más destacadas:

  • 🥁 El tambor encantado: Un relato escrito en 1926 que combina misterio, leyenda japonesa y drama familiar. El protagonista es un tambor maldito que atraviesa generaciones, dejando tragedia a su paso. Ideal para lectores que aman los cuentos clásicos con un toque oscuro y simbólico.
  • 🥚 El huevo: Una historia corta publicada en 1929 que comienza con un hallazgo extraño en el jardín: un huevo gigante. A partir de ahí, el relato se convierte en una travesía surrealista que reflexiona sobre la percepción, el yo y los límites entre sueño y realidad.

Ambas obras se encuentran disponibles en nuestra colección Tsundoku en ediciones portables, pensadas para el lector joven que busca experiencias literarias diferentes y culturalmente ricas.

Estilo y temática en la obra de Yumeno

Escena urbana de Japón en la era Taishō, contexto histórico de Kyusaku Yumeno
Calles de Japón durante la era Taishō (1912–1926), una época de modernización y contrastes que influyó profundamente en la obra de Kyusaku Yumeno.

Leer a Kyusaku Yumeno es entrar en un mundo donde los límites entre la realidad y la fantasía están siempre en tensión. Su estilo se caracteriza por:

  • Narraciones no lineales y fragmentadas
  • Uso frecuente de símbolos, metáforas y elementos oníricos
  • Temas como la locura, la identidad, el subconsciente y el destino
  • Mezcla de géneros: misterio, horror, ciencia, espiritualidad y filosofía
  • Un enfoque experimental que rompe con la estructura clásica del relato

Yumeno escribía como si soñara despierto. Por eso, sus obras pueden desconcertar en una primera lectura, pero también seducen por su capacidad de abrir preguntas y sugerir significados ocultos.

Para quienes buscan literatura japonesa que se aparte de lo convencional, que desafíe y a la vez emocione, Yumeno es una puerta que vale la pena abrir.

La era Taisho (1912-1926) es un periodo fascinante para la literatura japonesa, lleno de transformaciones que reflejan el Japón cambiante de la época. Si te apasiona la cultura nipona o simplemente quieres descubrir nuevas lecturas, aquí te comparto cinco claves para comprender mejor a las autoras destacadas de esta era, como Toshiko Tamura y Kanoko Okamoto. ¡Así que ajusta tu kimono y acompáñame en este viaje literario! 📚🇯🇵

1. La irrupción de la voz femenina

La era Taisho fue testigo del surgimiento de voces femeninas que se atrevieron a cuestionar el statu quo. Toshiko Tamura es una de esas pioneras. En su obra Un lápiz labial para una momia, explora el papel de la mujer en la sociedad moderna japonesa. Tamura aborda temas como la independencia femenina y el amor fuera del matrimonio, temas que, en su momento, fueron bastante controvertidos. Si te interesa saber más sobre el rol de la mujer en la literatura japonesa, te recomiendo leer este artículo de El País que también aborda la influencia femenina en la literatura.

Por otro lado, Kanoko Okamoto nos ofrece un retrato más intimista de las mujeres japonesas, como en Historia de una vieja geisha, donde la protagonista lucha por mantener su dignidad en una sociedad que ya no la necesita. Si te encantan los personajes femeninos fuertes, estos libros son un must. 💪👘

Vestimenta tradicional de las mujeres en la era Taisho

2. El choque entre tradición y modernidad

Japón, durante la era Taisho, estaba experimentando una transición entre las costumbres ancestrales y la modernidad influenciada por Occidente. Kanoko Okamoto logra plasmar este choque en sus obras, mezclando elementos tradicionales con un estilo narrativo más moderno. En La grulla decae, utiliza símbolos de la cultura japonesa, como la grulla, para hablar sobre la decadencia y la vejez, mientras refleja un estilo innovador que abraza nuevas formas de contar historias. 🌸🦢

Por su parte, Toshiko Tamura en Resignación nos muestra a personajes atrapados entre el deber familiar y sus propios deseos, una lucha interna que resuena mucho con el Japón actual, donde tradición y modernidad siguen en constante pugna. Si te gustan los dilemas personales, ¡esta novela te encantará! Para profundizar en cómo la modernidad afectó la cultura japonesa, puedes visitar este análisis en Letras Libres.

3. Personajes complejos y llenos de matices

En la era Taisho, los personajes femeninos comenzaron a ser más profundos y complejos. En Historia de una vieja geisha de Okamoto, la protagonista no es ni una heroína ni una villana; es una mujer real, con sus defectos y virtudes, luchando por mantener su lugar en el mundo. 🌺 Esta tendencia a crear personajes multidimensionales sigue vigente en muchas narrativas actuales, tanto en la literatura como en las series japonesas contemporáneas. Si eres fan de los personajes complejos como los de Tokyo Revengers o The Witcher, ¡estos libros son definitivamente para ti! 🎮📺

4. La naturaleza como reflejo emocional

En muchas obras de la literatura japonesa, la naturaleza juega un papel fundamental, y Kanoko Okamoto es maestra en esta técnica. En La grulla decae, la decadencia física de la protagonista se refleja en el paisaje otoñal que la rodea. Este uso simbólico de la naturaleza no es solo estético, sino que sirve como espejo de las emociones humanas. 🌿🍂

Si alguna vez has visto una película de Studio Ghibli, como El viaje de Chihiro o La princesa Mononoke, reconocerás esta conexión entre naturaleza y emoción, una característica que los autores de la era Taisho también exploraron en su narrativa. 🌱🎥 Para leer más sobre la relación entre naturaleza y literatura japonesa, puedes consultar este artículo en Revista de Letras.

Fotografía de Koyama durante el período Taisho

5. Estilos narrativos únicos

Lo que distingue a estas autoras de la era Taisho es su estilo único y poético, pero también profundamente realista. Toshiko Tamura y Kanoko Okamoto no solo nos ofrecen narraciones estéticamente bellas, sino que también abordan temas muy humanos y universales, como la búsqueda de identidad, el amor y la libertad. Si te gustan los relatos que combinan belleza literaria con introspección, sus obras son una excelente puerta de entrada a la literatura japonesa. 💖📖


¡Ahí lo tienes! Cinco claves para entender mejor a los autores de la era Taisho. Si te ha picado la curiosidad y quieres seguir explorando la literatura japonesa, no dudes en visitar Casa Asia, donde podrás encontrar más recomendaciones y análisis sobre autores japoneses.

Imagínate Japón a finales del siglo XIX, un lugar donde todo está cambiando a mil por hora. La era Meiji es esa época loca donde Japón decide que quiere modernizarse y abrirse al mundo después de años de estar prácticamente en su burbuja. Este no es solo un cambio de look; es una transformación completa que también sacude al mundo de la literatura japonesa.

Imagen de una impresión de estilo ukiyo-e que representa una escena de la restauración Meiji en Japón, mostrando un despliegue dramático de la modernización militar. A la izquierda, hay barcos de guerra con humo que surge de sus cañones, sugiriendo una batalla naval en progreso. Al centro y a la derecha, soldados y comandantes uniformados con atuendos de inspiración occidental se reúnen en formación en la costa, con una bandera japonesa ondeando prominente. Esta imagen captura la tensión y la transición entre lo viejo y lo nuevo, un tema que se refleja profundamente en la literatura japonesa de la era Meiji, donde escritores como Natsume Sōseki y Mori Ōgai examinaron las transformaciones sociales y personales de su tiempo.

Una Nueva Ola Literaria

Con la modernización llegan ideas frescas de occidente, y los escritores japoneses empiezan a experimentar con estilos y temas que antes ni se imaginaban. Pero aquí lo chévere es que, en vez de copiar tal cual, crean un mix increíble que tiene lo mejor de los dos mundos, enriqueciendo la literatura japonesa. Es como fusionar sushi con tacos y crear algo totalmente nuevo y delicioso.

Los Que Rompieron el Molde de la literatura japonesa

Hablando de escritores legendarios, no podemos dejar fuera a Natsume Sōseki y Mori Ōgai, que son como los rockstars de la literatura Meiji. Pero, ¿qué crees? También hay joyas menos conocidas que necesitas chequear.

Toshiko Tamura: La Voz de las mujeres

Toshiko Tamura es la escritora rebelde que no tenía miedo de hablar de los problemas que enfrentaban las mujeres en esos tiempos de cambios. Imagínate ser mujer y querer ser escritora en una época donde casi no se escuchaba la voz femenina. Tamura es pura inspiración, demostrando que la pluma puede ser más fuerte que la espada.

Kyusaku Yumeno: El Maestro del Surrealismo

Por otro lado, Kyusaku Yumeno te lleva a un viaje alucinante entre sueños y pesadillas. Sus historias son una mezcla de terror, fantasía y un toque de locura que te hacen cuestionar la realidad. Es como el Guillermo del Toro de Japón, antes de que existiera Guillermo del Toro.

¿De Qué Va la Movida?

Esta era está llena de historias sobre el choque entre lo viejito y lo nuevo, la lucha por encontrar tu propio camino en medio de tantos cambios y el deseo de agarrar lo mejor de ambos mundos. Es una vibra que nos suena familiar hoy en día, ¿no crees?

Nuevos Géneros a la Vista

Aparte de los temas intensos, esta época ve nacer el Shishōsetsu («novela del yo»), que es como el blog personal de antes, pero en forma de novela. También la poesía y el teatro se ponen las pilas y adoptan nuevas formas de expresión. Es la época dorada de probar cosas nuevas.

El Eco de la Era Meiji Hoy

Lo increíble es que, aunque han pasado un montón de años, las historias de la era Meiji siguen siendo mega relevantes. Nos muestran que, a pesar de los cambios, algunas cosas, como el buscar nuestro lugar en el mundo, son universales.

Para los Curiosos: Cómo Meterse a esta era de la literatura japonesa

Si nunca has leído literatura Meiji, empezar puede parecer un reto, pero en realidad es una aventura esperando a ser vivida. Piénsalo como empezar a ver una serie nueva que todos dicen que es increíble.

Para Acabar

La literatura de la era Meiji es un viaje alucinante, mostrándonos que, aunque vengamos de mundos diferentes, al final compartimos las mismas dudas, sueños y esperanzas. Así que ya sabes, dale una oportunidad a Toshiko Tamura y Kyusaku Yumeno, y prepárate para una aventura literaria que te volará la cabeza.

Kanoko Okamoto

Kanoko Okamoto fue una escritora japonesa nacida en 1887, cuya vida y obra son conocidas por su brillantez y su pasión por la literatura. Durante su corta carrera literaria, Kanoko escribió una gran cantidad de cuentos y novelas que han sido elogiados por la crítica y el público.

Uno de los aspectos más interesantes de la vida de Kanoko es su relación con el famoso escritor Ryunosuke Akutagawa. Ambos escritores eran amigos cercanos y compañeros de la misma generación literaria. Aunque Akutagawa es conocido por su habilidad para crear historias sombres y profundas, Kanoko se destacó por su habilidad para crear historias llenas de ternura y optimismo.

El trabajo de Kanoko influyó en la obra de muchos escritores posteriores, incluyendo a Akutagawa. Sus cuentos cortos y novelas han sido descritos como encantadores, intensos y conmovedores. Algunas de sus obras más famosas incluyen «Hana Monogatari» y «Musume-tachi no Seiza».

Desafortunadamente, la vida de Kanoko fue marcada por la tristeza y la soledad. En 1917, Kanoko perdió a su esposo y, poco después, su hija. Estos acontecimientos la llevaron a la depresión y, finalmente, a su muerte en 1920 a la edad de 33 años.

A pesar de que su vida fue corta, el legado literario de Kanoko es duradero. Su trabajo continúa inspirando y emocionando a los lectores de todo el mundo. Su relación con Akutagawa es un recordatorio de la importancia de la amistad y el apoyo en la vida de un escritor.

En resumen, Kanoko Okamoto es una figura importante en la literatura japonesa y su vida y obra merecen ser recordadas y celebradas. Su relación con Akutagawa es un ejemplo de cómo la amistad y la colaboración pueden enriquecer y fortalecer el trabajo de los escritores.

Cuando me preguntan por Toshiko Tamura, siempre la describo como la Miley Cyrus del Japón de la época. Y, por supuesto, hay que guardar las proporciones de lo que puede hacer una cantante estadounidense rebelde en el siglo XXI con las posibilidades de una actriz de teatro y escritora japonesa del período Showa (siglo XX). Pero lo que hace de esta comparación poco descabellada es que ambas, en la medida de sus posibilidades, desafiaron lo que se esperaba de una mujer en sus contextos y fueron fuertemente criticadas por ello.

Los orígenes de Toshiko Tamura

Toshiko Tamura provenía de una familia de arroceros. Para ir a la escuela tenía que caminar un gran tramo, usualmente descalza. A pesar de eso, se graduó de la escuela secundaria. Mientras estuvo en la escuela le apasionaba el japonés, la lectura y la escritura. Por esta razón, una vez terminó sus estudios decidió ingresar a la universidad a estudiar literatura.

Cuando tenía 17 años comenzó sus estudios de Literatura en la Universidad Femenina de Japón. Sin embargo, al igual que cuando iba a la escuela, tenía que ir a pie a la universidad. Esto hizo afectó su salud. A la larga, su enfermedad la obligó a retirarse de la carrera sin poder finalizar los estudios. Pero claro, no se fue sin hacer contactos.

Universidad Femenina de Japón

El círculo de escritura de Rōdan Koda

Luego de dejar la universidad, se unió al círculo de escritura de Rōdan Koda. Allí aprendió las formas clásicas de la novela japonesa del período Meiji. Gracias a esto publicó en 1902 la novela Tsuyuwakegoromo (Vestimentas para clima húmedo). Sin embargo, poco después de publicar la novela, decidió convertirse en actriz de teatro, lo cual la distanció de su maestro. De su experiencia en el teatro publicará su novela Chōrō (La burla).

Su matrimonio y una autobiografía

En 1909 se casa con el escritor Shōgyo Tamura. El matrimonio es todo lo que se esperaba de una mujer japonesa en la época. ¡Incluso toma el apellido de su esposo!

Sin embargo, Toshiko no era feliz en su matrimonio. Toshiko comenzaba a explorar con el lenguaje en sus novelas. Lo usual de la literatura de la época era escribir con un japonés clásico, casi en desuso. Ella, con experiencia en teatro, había comenzado a incluir un japonés más similar al que se hablaba por aquel entonces en la calle. Ese hecho, sumado a que ponía de relieve la experiencia de las mujeres, hacía que sus novelas ganaran popularidad casi que instantáneamente. En contraste, la carrera de su esposo estaba estancada por ese momento.

En 1912 gana el premio Asahi Simbun por su novela Resignación, con lo cual se vuelve una prolífica escritora. El hecho de que escriba tanto y sus obras sean tan reconocidas, mientras que la carrera de su marido no, la lleva a escribir una autobiografía ficcionada (hoy la llamaríamos «autoficción») llamada Miira no Kuchibeni (Un lápiz labial para una momia), en la que relatará sus emociones y vivencias en su matrimonio.

El divorcio y el declive literario

Toshiko se divorcia de Shōgyo en 1916. Desde este momento su carrera como escritora decae, pero su vida como personaje histórico toma aún más relevancia. Para mantenerse, se ve obligada a hacer muñecas. Y estrena su nuevo estado civil con un amorío con Etsu Suzuki. De este amorío, claramente criticado en la época, surge una de las decisiones más impulsivas en la vida de Toshiko Tamura: irse a vivir a Vancouver. Se van juntos, ella tras él. Ellos estarán juntos hasta 1932, aunque ella vive en Canadá hasta 1936. Aunque ya había identificado y denunciado en su obra las ataduras sociales que vivían las mujeres de su época, allí logra ver que hay una manera diferente de hacer las cosas. Pero entra en contacto con algo más que cambiaría su vida: el socialismo.

Su regreso a Japón y su partida a China

Tras regresar a Japón en 1936, comienza a tener contacto con los partidos obreros que se comenzaban a gestar allí. Una mujer soltera, socialista, y además en concubinato con un hombre casado (el esposo de la también escritora Ineko Sata) era todo lo que se suponía no debía hacer una mujer. Toshiko no soportó la presión y dejó Japón en 1938 para irse a una colonia japonesa China.

Una vez establecida en Shanghái, comenzó a editar su propia revista literaria. Llamada Nu-Sheng, era una revista dedicada a rescatar la voz de las escritoras mujeres de las colonias japonesas en China. Moriría en Shanghái en 1945 de una hemorragia cerebral. Su cuerpo fue regresado a Japón y su funeral se celebró en el templo Tokei-ji en Kamakura.

Movimientos obreros en Japón en 1968

El legado de Toshiko Tamura

Su legado más evidente fue la creación, en 1960, del premio literario Toshiko Tamura, el cual usaba las regalías de sus obras (aún populares después de su muerte) para premiar a escrituras mujeres de Japón. La primera ganadora del premio, Sachiko Mitani (Setouchi Jakucho), ganaría por una biografía de Toshiko Tamura. El premio se otorgaría por última vez en 1977 a Yasuko Kigi y a Yuriko Takeda.

Setocuhi Jakucho, primera galardonada con el premio Toshiko Tamura

Sin embargo, su legado va más allá de eso. Mientras escribió, cuestionó constantemente el rol de las mujeres en la sociedad japonesa. Quizás impulsada por el espíritu reformista del período Meiji, Tamura creía que ella, al igual que las demás mujeres, merecían algo más. En sus novelas se describían mujeres talentosas, fuertes, de alguna manera independientes; muy lejos de la tradicional Yamato Nadeshiko tradicional. Además, abrió el camino a una nueva manera de escribir, más fresca y actual para la época. Y por supuesto, mostró la popularidad que puede tener una mujer escritora, lo cual impulsó a muchas más mujeres a escribir y publicar, no solo poesía tradicional, lo esperado para ellas, sino sus propios puntos de vista sociales e incluso políticos; es decir, el punto de vista de la mujer plasmado en la literatura japonesa.

Es cierto que la comparación con Miley Cyrus pueda parecer un poco exagerada. Es difícil analizar la inconformidad de la sociedad japonesa de ese entonces con las decisiones de vida de Toshiko Tamura. Pero lo cierto es que fue una mujer que se enamoró de quien quiso, escribió lo que quiso y como quiso hacerlo, vivió donde quiso, pensó lo que quiso y dejó un legado de libertad para las escritoras que vendrían después de ella. En ese sentido, en el de la autonomía, es que rescato hoy la vida de Toshiko Tamura.